Tecnología deportiva
Balón conectado de FIFA: qué mide el sensor y qué decide el árbitro
TRIONDA incorpora una IMU de 500 Hz para apoyar al VAR. El sensor ayuda a ubicar el contacto con el balón, pero los árbitros validan la alerta y aplican las reglas.

El balón oficial TRIONDA, presentado por FIFA y adidas, incorpora una unidad de medición inercial (IMU) que registra movimiento 500 veces por segundo y envía datos en tiempo real al sistema de videoarbitraje, según ambas entidades. Esa señal puede apoyar decisiones como las relacionadas con el fuera de juego. Para entender su alcance conviene separar qué mide el sensor, qué información aporta a los oficiales y qué sigue dependiendo del juicio arbitral.
En el Mundial de Qatar 2022, FIFA estrenó la tecnología de fuera de juego semiautomatizado. El balón Al Rihla ya incluía un sensor IMU que transmitía 500 datos por segundo para precisar el momento exacto del contacto con el pie. Esa información se combinaba con el seguimiento óptico de doce cámaras instaladas en el estadio, capaces de rastrear el balón y hasta 29 puntos corporales de cada jugador 50 veces por segundo. El sistema generaba una alerta en jugadas dudosas, pero no dictaba la decisión final.
FIFA confirmó que TRIONDA, el balón oficial del Mundial 2026, incorpora un sensor de movimiento de 500 Hz que transmite datos al VAR en tiempo real. El comunicado presenta esa información como apoyo a los oficiales, incluso para decisiones relacionadas con el fuera de juego. Esa confirmación permite hablar de continuidad en el uso de datos del balón, pero no de un flujo idéntico al de Qatar: la fuente no confirma que para 2026 se mantengan las mismas cámaras, el mismo programa de seguimiento o todos los pasos del protocolo anterior.
Un punto clave que a menudo se malinterpreta es la diferencia entre el sensor del balón y los sistemas electrónicos de seguimiento de rendimiento (EPTS, por sus siglas en inglés). El chip de TRIONDA está dentro del balón y aporta datos sobre su movimiento y el momento del contacto; no es un dispositivo colocado en el cuerpo de cada jugador. El manual de FIFA sobre EPTS corresponde a otra familia de herramientas. adidas describe el chip de TRIONDA como lateral e integrado en una capa especial, mientras que la explicación de FIFA sobre Al Rihla en Qatar 2022 ubicaba aquella IMU en el centro. No se deben trasladar los detalles de un balón al otro.
La tecnología tampoco resuelve automáticamente cada fuera de juego. FIFA explica que el sistema puede indicar si un atacante estaba en posición adelantada cuando su compañero jugó el balón, pero determinar si ese jugador interfirió con un adversario o incidió en la acción sigue siendo un juicio de los árbitros. El sensor no interpreta por sí solo todas las condiciones reglamentarias: aporta una referencia temporal sobre el contacto que se combina con el seguimiento óptico y la revisión de video.
En el protocolo descrito para Qatar, los árbitros de video validan el punto de golpeo seleccionado por el sistema y revisan la línea de fuera de juego antes de comunicar una decisión al árbitro principal. Si no están de acuerdo con el punto o la línea propuestos, FIFA indica que pueden seleccionar manualmente el contacto y usar las herramientas existentes para trazar la línea. La palabra semiautomatizado es precisa: la automatización ayuda a localizar datos y proponer una alerta; la responsabilidad de aplicar las reglas permanece en los oficiales.
FIFA no detalla en las fuentes consultadas si el balón conectado asistirá en otras jugadas, como fueras de banda, córners o manos. El comunicado oficial menciona apoyo en “decisiones relacionadas con fuera de juego”, sin extender el alcance. Por lo tanto, atribuirle capacidades adicionales sería especular. Lo que sí está confirmado es que la tecnología proporciona una marca temporal precisa que ayuda a sincronizar el fotograma con el toque, reduciendo debates sobre el instante exacto.
Para el espectador, la diferencia puede pasar desapercibida. En la explicación de FIFA para Qatar 2022, los oficiales de video validaban manualmente el punto de golpeo y la línea antes de informar al árbitro; después se generaba una animación tridimensional con los mismos datos posicionales para explicar la decisión. Esa descripción permite entender el componente humano del procedimiento, pero las fuentes consultadas no confirman que cada detalle de presentación vaya a repetirse sin cambios en el Mundial 2026. El dato central es que la IMU complementa el video, no reemplaza la revisión.
La comparación entre Al Rihla y TRIONDA muestra una continuidad: los dos balones oficiales incorporaron una IMU de 500 Hz para aportar información a los árbitros. También hay una diferencia de diseño que las fuentes sí especifican: FIFA describió el sensor de Al Rihla en el centro, mientras adidas señala que TRIONDA usa un sistema lateral. FIFA y adidas no presentan el chip como árbitro automático ni publican todos los detalles del flujo de 2026; sí confirman que los datos del balón apoyan al VAR. La interpretación de la jugada y la aplicación de las reglas siguen en manos humanas.
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