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The Line, la megaciudad de Arabia Saudita que ya deja pérdidas por 50.000 millones de dólares

Una investigación de The Wall Street Journal revela que el proyecto de ciudad lineal futurista en el desierto saudí acumula pérdidas de unos 50.000 millones de dólares. El gobierno canceló contratos y el alcance original se habría reducido en un 98 por ciento, con la posibilidad de que solo se construyan 2,4 kilómetros

Equipo Pont3la10 ·

The Line, la ambiciosa ciudad lineal que Arabia Saudita proyectaba levantar en medio del desierto, ya registra pérdidas cercanas a los 50.000 millones de dólares, según una investigación de The Wall Street Journal. El proyecto estrella para 2030 prometía una megaciudad de 170 kilómetros de largo, sin automóviles ni calles, diseñada para albergar a millones de personas. Sin embargo, la mala gestión financiera y los sobrecostos frenaron su ejecución y obligaron al gobierno saudí a replantear por completo el alcance de la obra.

La investigación señala que las cuentas no se hicieron bien. Aunque el presupuesto inicial rondaba los 500.000 millones de dólares, los cálculos más recientes apuntan a que el costo total de la obra podría ascender a 8,8 billones de dólares. Una cifra desproporcionada incluso para una economía petrolera como la saudí, que ahora busca redirigir sus inversiones hacia proyectos considerados más realistas y hacia el desarrollo de inteligencia artificial.

Hasta el momento, The Line se ha materializado en un pequeño tramo construido, excavaciones y algunas bases instaladas. Son los únicos vestigios visibles de una idea que buscaba transformar la movilidad y la vida urbana en el reino. Pero ese avance parcial también costó dinero: se calcula que las pérdidas acumuladas alcanzan los 50.000 millones de dólares, una suma que evidencia el desfase entre lo planeado y lo ejecutado.

El gobierno saudí tuvo que cancelar contratos y frenar frentes de obra ante las dificultades financieras. La reducción del proyecto es drástica: se redujo prácticamente en un 98 por ciento. De los 170 kilómetros originales, ahora se contempla la posibilidad de construir tan solo 2,4 kilómetros. Una versión mínima que contrasta con la escala monumental que se anunció al mundo como el emblema de la Visión 2030.

La decisión de recortar The Line se enmarca en una reorientación de prioridades del reino árabe. En lugar de sostener la inversión en una ciudad lineal de dimensiones faraónicas, el gobierno optó por destinar recursos a otros proyectos que considera más viables y a sectores emergentes como la inteligencia artificial. El mensaje es claro: la apuesta por la tecnología y la diversificación económica ya no pasa por una sola obra, sino por un portafolio de iniciativas con menor riesgo.

El impacto simbólico del freno es enorme. The Line era el corazón de Neom, el megaproyecto que Arabia Saudita promocionaba como la ciudad del futuro. Sus promotores hablaban de un modelo urbano sin emisiones, con servicios inteligentes y una densidad casi vertical. La noticia de las pérdidas históricas y de la reducción del alcance deja en entredicho la viabilidad de un diseño urbano tan disruptivo y la capacidad de ejecución del reino en plazos razonables.

Hasta ahora, las autoridades saudíes no han presentado un balance oficial que confirme públicamente las cifras de la investigación de The Wall Street Journal. El diario estadounidense, citado por el video que viralizó la historia, documentó la mala gestión y los problemas financieros del proyecto. La falta de transparencia oficial alimenta la incertidumbre sobre el futuro inmediato de la obra y sobre cuánto más podría costar a las arcas públicas.

Aunque la información disponible no detalla el destino de los contratistas ni el estado legal de los trabajadores vinculados a la obra, la cancelación de contratos sugiere un impacto laboral y empresarial considerable. Miles de empleos y acuerdos comerciales dependían del ritmo de construcción de The Line. Si finalmente solo avanzan 2,4 kilómetros, el ecosistema de proveedores y firmas de ingeniería que se instaló en la zona deberá reacomodarse o desaparecer.

La historia de The Line se convierte así en un caso de estudio sobre los límites de los proyectos urbanos megalómanos. La combinación de expectativas mediáticas, ingeniería futurista y planeación financiera insuficiente dejó estructuras abandonadas y un terreno marcado por excavaciones sin continuidad. La lección, si se confirma, es que ni los presupuestos estatales más abultados garantizan la ejecución de una visión urbana desproporcionada.

Por ahora, el futuro de The Line es incierto. La posible construcción de un tramo mínimo podría servir como vitrina o como prueba piloto, pero está lejos de la ciudad lineal que se anunció. Las pérdidas reportadas de 50.000 millones de dólares y el recorte del 98 por ciento dejan al proyecto estrella de Arabia Saudita con más preguntas que certezas, mientras el reino gira su atención hacia la inteligencia artificial y otros frentes de diversificación económica.

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